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martes, 28 de abril de 2015

Arte egipcio. Comentario: El escriba sentado.

COMENTARIO: EL ESCRIBA SENTADO.

Escriba sentado. Imperio Antiguo. Dinastía V (h. 2500 aC). Col. Museo del Louvre, París.

Descripción.
La escultura es una obra exenta de 53,7 cm de altura realizada en piedra caliza policromada y representa a un escriba sentado. De autor desconocido, la obra se hallaba en la necrópolis de Saqqara, cerca de la capital Menfis, en la tumba de un funcionario menor al servicio de los primeros faraones de la V Dinastía (ca. 2500-2350 a.C), durante el Imperio Antiguo, descubierta en el siglo XIX por arqueólogos franceses, por lo que hoy pertenece a la colección del Museo del Louvre, en París.

Análisis formal.
La escultura es muy naturalista en su representación de un hombre adulto que ya pasado hace tiempo desde la juventud a la madurez.


Adopta una postura frontal, sentado y con las piernas dobladas en una pose equilibrada y simétrica, según la norma general de estatua-bloque, con una tendencia a la concentración de la masa, lo que explica que el escultor ensanche ligeramente la cadera y esconda los pies, de los que sólo se muestran tres dedos.
Se viste sólo con un faldellín (shenti) cuyo color blanco destaca sobre el color terroso del cuerpo semidesnudo, representado con un notable realismo, con los músculos del pecho caídos y una barriga relativamente prominente (un signo de prosperidad en la época) mientras los brazos se separan del cuerpo, un movimiento relativamente infrecuente en la estatuaria egipcia, que prefiere representar al cuerpo en un único bloque, pero que es común en la representación de los escribas, pues contribuye a dar al escriba una postura más natural y relajada y permite que sostenga los atributos de su oficio.



El rostro es simétrico, el cabello bien cuidado, la frente amplia, los ojos realizados con cristal de roca perfilado, cuarzo, ébano y cobre que otorgan gran fuerza y vivacidad a la mirada, los pómulos y las mejillas finamente modelados, los labios finos y apretados que expresan determinación, y el cuello corto que refuerza la impresión de solidez. Las manos son asimismo un prodigio de tallado realista.
Si ya su postura es la típica del escriba, la idea se refuerza con elementos propios de su oficio, puesto que sobre las piernas coloca un rollo de papiro que sujeta con la mano izquierda mientras con la mano derecha se entiende que sujetaba un cálamo para escribir, que hoy ha desaparecido, tal vez porque estaría hecho con un material valioso, pero cuya existencia reconocemos porque se ha salvado en otras obras escultóricas del mismo periodo. No hay adornos tales como joyas o una peluca, que sí se añaden en obras muy posteriores, del primer milenio aC, pero que en el Imperio Antiguo se consideraban elementos superfluos.

Significado.
La función es inequívocamente funeraria. Los egipcios entendían que las estatuas servían de soporte al Ka (un nivel superior al del cuerpo y su alma) en la otra vida y por lo tanto los que podían pagarse una escultura procuraban tener a los mejores artistas y que la representación fuera fidedigna y a la vez idealista, porque querían resucitar según ese ideal.
Tanto la postura canónica del escriba que espera las instrucciones como los elementos propios del oficio permitían al espectador identificar de inmediato su condición social, por lo que se deduce que la intención del representado y del artista era mostrar a los hombres y a los dioses su digno puesto en la jerarquía de la sociedad egipcia, para recuperar esa dignidad durante su nueva vida en el más allá. Para ello había que reforzar su postura hierática de respeto ante Osiris, así como la mirada interrogadora y atenta hacia el espectador que adopta la posición de un invisible personaje que dicta las instrucciones, y que es el mismo lugar que tendría el dios-juez,

La estatua indica la dicotomía de la escultura egipcia, con un estilo naturalista que se bifurcaba empero en dos tendencias, una más idealista para representar a los dioses y los faraones, de la que es un buen ejemplo la Triada de Micerino, y otra en cambio más realista para representar a los restantes miembros más bajos de la sociedad, de la que uno de los mejores ejemplos es este Escriba sentado. Para reunificar ambas tendencias habrá que esperar más de un milenio, hasta el breve periodo llamado amarniense (por la capital Tell el-Amarna), cuando el faraón Akhenatón, de la XVIII Dinastía en el Imperio Nuevo, promueva la representación realista de su propia persona y de su familia. Después el arte egipcio volverá a la dicotomía tradicional, hasta el final a manos del Imperio romano.

Escriba sentado Morgan. Imperio Antiguo. Dinastía V (ca. 2450 aC). Muy naturalista, porta una peluca y es más estilizado anatómicamente.

Escriba sentado. Imperio Antiguo. Dinastía V (ca. 2500-2350 aC). Destaca la sencillez de la composición, muy similar a la cobra que comentamos. No porta el cálamo y las piernas apenas están insinuadas en el bloque.

Escriba Dersenedj. Imperio Antiguo. Dinastía V (ca. 2500-2350 aC). Obsérvese la simplificación de la escultura.

Escriba sentado. Imperio Antiguo. Se mantienen los brazos más pegados al cuerpo, respetando la norma de la estatua-bloque, y la clara idealización del rostro y el torso, Carece de peluca, pero tal vez tuvo una postiza.

Escriba Amenhotep. Imperio Nuevo (siglo XIV aC). Se respeta la norma de la estatua-bloque, y la clara idealización geométrica del rostro y el torso,

FUENTES.

sábado, 25 de abril de 2015

El artista francés Henri-Edmond Cross (1856-1910).

El artista francés neoimpresionista Henri-Edmond Cross (1856-1910).
Henri-Edmond Delacroix, llamado Henri-Edmond Cross (Douai, 20-III-1856-Saint-Clair, cerca de Lavandou, Var, 16-V-1910). Artista francés. Formado en la Escuela de Bellas Artes de Lille y en el taller de Bonvin en París.
En 1884 participó en el Salon des Indépendants junto a Seurat y Signac, con los que formó el movimiento neoimpresionista. Su estilo es muy personal, sobre todo en la pintura de acuarelas, con una técnica puntillista muy elaborada. Al contrario de Seurat, que trataba a menudo temas sociales con una actitud crítica, Cross y Signac se decantarán por paisajes con escasa presencia humana y, en el caso de Cross, colocará las figuras en entornos clasicistas, mediterraneístas, muy próximos a la estética noucentista.


Vista de Venecia con San Giogio Maggiore.

Miró conoció probablemente su obra ya en los años 10, a través de exposiciones y revistas, pero no hay mención documental a que sus afinidades, patentes en el uso de la técnica puntillista y la composición de marinas, sean necesariamente una influencia directa del francés.

Fuentes.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Henri-Edmond_Cross]
[http://www.henriedmondcross.org/] Completísima web con biografía, reproducción de obras y bibliografía.
Libros.
Bénézit, E. Dictionnaire des peintres, sculpteurs, désignateurs et graveurs. Gründ. París. 1976. 10 vs. Reed. Jacques Busse (dir.). 1999. 14 vs. Vol. 4, pp. 117-119.

viernes, 24 de abril de 2015

HA 3 UD 06. El arte del Egeo: 3. Arte micénico.

HA 3 UD 06. EL ARTE DEL EGEO: 3. ARTE MICÉNICO.
CARACTERÍSTICAS.
URBANISMO.
ARQUITECTURA.
ESCULTURA.
PINTURA.
ARTES DECORATIVAS.

CARACTERÍSTICAS.


Mapas de la civilización minoica y micénica.

En el continente, en las ciudades peloponesias de Micenas y Tirinto, excavadas por Schliemann, y en Pilos y otras ciudades, aparecen palacios, centros de la rica civilización llamada micénica (por Micenas), aunque no hay pruebas de que hubiera una unidad política común, sino a lo más una hegemonía de Micenas sobre el resto del pueblo aqueo (como es llamado en la Iliada de Homero). Llegan a Grecia en 1900 aC, y gracias a la técnica del bronce y sus carros de caballos dominan a los pueblos prehelenos, su auge es del 1600-1200 (guerra de Troya) y tras sufrir el embate de los Pueblos del Mar serán destruidos por los invasores dorios en el siglo XII, superiores por sus armas de hierro y que sustituirán el enterramiento por la cremación de los muertos.

URBANISMO.
Las monarquías micénicas controlaban toda la vida económica y social desde sus palacios reales, que sí estaban fortificados, verdaderos centros comunales, en Micenas, Tirinto, Pilos... La tesis del historiador Fernando Chueca de que el pueblo era libre es desmentida por el helenista Vernant, que opina que la ciudadela era una fortaleza interior para dominar a la población. La vivienda típica micénica tiene una habitación principal, el mégaron columnado, con un patio porticado anterior, un hogar central y un techo parcialmente abierto para la iluminación, a veces con una cisterna debajo para recoger el agua de la lluvia. El mégaron (siempre direccional y que también puede ser una habitación principal rectangular o una sala de reuniones) subsistiría en Grecia hasta el siglo V aC, cuando gradualmente fue sustituido por el peristilo (patio porticado rodeado de habitaciones).
Para el historiador Josep Morata un antecedente de la ciudad griega de Atenas es la fortificada ciudadela micénica de la Acrópolis de Atenas (siglo XIII aC), pero sería mejor situarlo en los siglos oscuros de los siglos XII-VIII, con ciudades que desconocemos.

Micenas, con la puerta de los Leones y la ciudadela. 

Micenas, con la puerta de los Leones en la parte inferior y la ciudadela al fondo con el mégaron. La ciudad se extendía fuera de los muros con numerosas viviendas de materiales más pobres de los que apenas quedan restos.

Micenas, en la calle circundante a las tumbas de los reyes.

ARQUITECTURA.
En las ciudades destacan los palacios, las murallas ciclópeas y las tumbas de corredor.



Vista axionométrica del mégaron de Micenas,


Fachada del mégaron de Tirinto.

Vista del interior del mégaron de Pilos, con el fuego (oikós) sagrado central. Su estructura es similar a la de Micenas.

Vista del interior del palacio de Pilos.

Los palacios de los dirigentes en el continente griego eran completamente diferentes de los de Creta. Poseían el característico mégaron, una habitación central dominante, al que se llegaba desde un patio cruzando un pórtico flanqueado por columnas, y tenía un gran hogar central rodeado de cuatro columnas. Los mégaron de los palacios de Micenas, Tirinto y Pilos eran sorprendentemente similares. Excavaciones recientes en Micenas indican que, igual que en Creta, los palacios servían como centros de trabajo así como de gobierno.

La ciudadela de Tirinto, con sus altas fortificaciones, y el mégaron (con varias salones abiertos o hípetros) en primer plano.

Pasillo en las murallas de Tirinto, con falsa bóveda.

Las ciudades del continente tendían a la fortificación con murallas ciclópeas ‑innecesarias en Creta por su carácter de isla‑. Son grandes muros de mampostería ciclópea, construida con bloques macizos e irregulares; destacan los recintos de Micenas y Tirinto.

Había en las murallas grandes entradas, como la Puertea de los Leones de Micenas.

Para los enterramientos reales los micénicos griegos usaron en un principio pozos como tumbas (la llamada Tumba de Agamenón), pero más tarde adoptaron los tholoi minoicos, convirtiéndolos en una estructura impresionante: las tumbas de corredor, de una tipología interesante, pues desemboca en una amplia cámara cubierta por falsa cúpula (construida mediante aproximación de hiladas). Las tumbas se cubrían con túmulos o terraplenes artificiales de tierra, y a ellas se entraba a través de largos pasillos.



Tumba de Atreo. Afueras de Micenas. En realidad perteneció a unos reyes dos siglos anteriores a Atreo, el padre de Agamenón.

En las tumbas más avanzadas, tales como la conocida por Tesoro de Atreo en Micenas, el espacio grande y circular estaba impresionantemente abovedado con gruesos doseletes de piedra.

ESCULTURA.
La escultura en piedra a gran escala, está bien representada en la cultura micénica, que embellecía su arquitectura con relieves. 
La fachada del llamado Tesoro de Atreo en Micenas estaba adornada con contrastantes mármoles rojos y verdes en forma de columnas y un friso de espiral. 

Las piedras estelas (stelae) o placas conmemorativas, aparecidas sobre las tumbas reales de Micenas, contienen motivos geométricos y figuras. 

Puerta de los Leones. Micenas.

Una muestra característica de este tipo de decoración es el monumental relieve de piedra sobre la Puerta de los Leones en Micenas, en la que hay dos leones majestuosos a los lados de una columna. El modelado de los felinos, únicas grandes esculturas legadas por los micénicos, no fue superado en el relieve hasta las escenas de caza asirias, varios siglos posteriores.
En las excavaciones se han encontrado además numerosas figuras, probablemente exvotos, de barro, bronce y marfil, que demuestran que fueron hábiles talladores de recipientes circulares de marfil y de placas decorativas.

PINTURA.
No hay apenas pinturas, a lo más imitaciones de la minoica, seguramente hechas por artesanos de Creta. El repertorio pictórico minoico y la técnica de frescos fueron adoptados más tarde en el continente griego, donde se pintaron escenas religiosas similares a las de Creta y Thera. También eran populares las escenas de caza y lucha.

ARTES DECORATIVAS.


La cerámica minoica fue imitada en el continente griego, donde gradualmente evolucionó tanto en forma como en concordancia de adornos hacia formas más disciplinadas. En la fase final, los micénicos introducen animales y figuras humanas como parte de la decoración.

Máscara de Agamenón. Micenas. En realidad perteneció a un rey unos dos siglos anterior.

Vaso de oro de Vafio.

La riqueza de la orfebrería micénica es extraordinaria. Los descubrimientos micénicos más impresionantes del trabajo del metal aparecieron en las tumbas de pozo y en los tholoi del continente. Incluyen máscaras de oro y bienes de funerarios grabados en relieve con dibujos geométricos. Destacan las famosas máscaras del llamado Tesoro de Agamenón, las numerosas joyas de oro y los vasos de oro de Vafio.

Los enterramientos también contenían lujosos jarrones de oro y plata y armas ornamentales de bronce, la mayoría realizados por artistas minoicos. Las armas de bronce eran de gran calidad tanto en su metalurgia como en su acabado decorativo. Algunos de los jarrones estaban decorados con dibujos complicados y escenas forjadas en relieve repujado. Otros jarrones, así como puñales de bronce, eran adornados con diferentes metales coloreados, una técnica a veces referida como “pintura con metal”. Estos complejos productos eran posiblemente los objetos más estimados del Egeo.


FUENTES.
Internet.
[http://es.wikipedia.org/wiki/Civilización_micénica]
[http://www.metmuseum.org/toah/hd/myce/hd_myce.htm]

Documentales.
La civilización de los héroes. 24 minutos. Serie Secretos de la Arqueología. Ebla (Siria), Troya (Anatolia), Micenas (Peloponeso).

Exposiciones.
*<El mundo micénico. Cinco siglos de la primera civilización europea (1600-1100 aC>. Madrid. Museo Arqueológico (enero-febrero 1992). Comisario: José Luis Melena. Reseña de Bayón, Miguel. Se abre en Madrid una exposición sobre el mundo micénico. “El País” (13-I-1992).

Libros.
Dickinson, Oliver. The Aegean Bronze Age. Cambridge University Press. Cambridge. 1994. 366 pp.
Higgins, Reynold. Minoan and Mycenaean Art. Oxford University Press. Nueva York. 1981. 216 pp.
Hood, Sinclair. The Arts in Prehistoric Greece. Yale University Press. New Haven. 1994. 311 pp.
Hornblower, Simon; Spawforth, Antony (eds.). The Oxford Classical Dictionary. Oxford University Press. Nueva York. 2003 (3ª ed. rev.). 1.700 pp.
Pedley, John Griffiths. Greek Art and Archaeology. Harry N. Abrams. Nueva York. 1998 (2 ed.). 384 pp.
Shelmerdine, Cynthia W. The Cambridge Companion to the Aegean Bronze Age. Cambridge University Press. Cambridge. 2008. 554 pp.

HA 3 UD 06. El arte del Egeo: 2. Arte minoico.

HA 3 UD 06. EL ARTE DEL EGEO: 2. ARTE MINOICO.

CARACTERÍSTICAS.
URBANISMO.
ARQUITECTURA.
ESCULTURA.
PINTURA.
ARTES DECORATIVAS.

CARACTERÍSTICAS.




Mapas de la civilización minoica y micénica.

Mientras Europa vive en la Edad del Bronce, en el II milenio aC, la isla de Creta, gracias a su desarrollada civilización y su situación privilegiada en las rutas comerciales, irradia su influencia por las zonas continentales próximas.
Realiza un arte naturalista y religioso, con notas propias de una sociedad rica, alegre y pacífica, bastante equilibrada en su estructura social, dominada por reyes
Hay cuatro fases evolutivas (no hay un absoluto consenso sobre la datación):
1) Prepalacial (2600-1900): la fase inicial de lenta madurez.
2) Paleopalacial (1900-1700): primer auge (primeros palacios). Acaba con un terremoto.
3) Neopalacial (1700-1400): segundo auge (segundos palacios). Acaba con la explosión del volcán de Thera h. 1450 y/o una invasión micénica h. 1450, aunque los palacios son destruidos h. 1400 o 1380 como más tardar.
4) Pospalacial (1400-1100): decadencia. Los palacios desaparecen h. 1200 por las invasiones de los pueblos del Mar y los dorios.

URBANISMO.
La influencia urbana llegó a Europa a través del Egeo, como demuestran los tempranos ejemplos a lo largo del II milenio de las ciudades de Creta y Anatolia, tales como Dimini o Malthi. Fue una oleada que se difundió junto a la agricultura y los primeros Estados.




El palacio de Cnosos era el centro vital de una ciudad de miles de viviendas, de las que apenas quedan restos porque sus materiales eran pobres.

Las primeras ciudades cretenses no tienen murallas al estar protegidas por la flota minoica. Son de planta irregular, por la necesaria adaptación al terreno. Las casas y los palacios se articulan alrededor de un patio, en un trazado irregular como de laberinto, y se abren al exterior, a la vista del panorama. Cnosos (tal vez con 40.000 habitantes), Malia, Gurnia, Festos y Hagia Triada contaban con un alto nivel de vida, un equilibrio social y buenas medidas sanitarias, con una alta adaptación al medio ambiente. Los palacios tenían una función política, religiosa y comercial. Desaparecieron h. 1200 aC.

ARQUITECTURA.
La cualidad orgánica del estilo minoico se ve con mayor claridad en los palacios de Creta, descubiertos por el arqueólogo británico Evans. 




Los cuatro palacios principales (Cnosos, Festos, Malia y Zakros) son de arquitectura compleja, basada en bloques aislados y siguieron el mismo plan básico: un patio rectangular central rodeado funcionalmente de habitaciones en varios niveles, sistema arquitrabado, grandes escaleras de acceso a los pisos superiores, tragaluces. Los patios debieron haber alojado a multitud de adoradores, quienes se reunían en frente de las habitaciones occidentales de culto. Había grandes habitaciones reales, como el Salón del Trono de Cnosos. Los palacios también tenían grandes sótanos, talleres de artistas, refectorios y lujosas dependencias para vivir (incluidos cuartos de baño) para las familias nobles dirigentes. Las estructuras eran ligeras y flexibles, antes que monumentales, y enteramente abiertas.





Reconstrucción de una galería del primer piso del palacio de Cnosos, con la típica columna minoica.

Las columnas minoicas, de gruesos troncos de madera de ciprés, con sus grabaciones descendentes, sugieren movimiento más que estabilidad. La columna, de fuste disminuido hacia su base y de capitel con equino y ábaco, proporciona elementos al estilo dórico griego.
También minoico era el polythyron, una pared hecha de puertas, que facilitaba la ventilación y la clausura de una habitación.
La residencia privada de la Creta minoica abarca desde la simple casa de campesinos a las ricas mansiones y villas, edificadas con los mismos rasgos y técnicas refinadas que los palacios.
Se realizaron gran variedad de construcciones para enterramientos. Los más destacados eran las tumbas del sur de Creta, los tholos, edificios circulares con bóvedas de piedra voladiza, lo bastante grandes como para enterrar a toda la familia por muchos siglos, y entrada por el Este, siguiendo un rito funerario. Los de Platanos, en la llanura de Messara, tienen un diámetro interior de 13 metros y un espesor de muros de 2,5 metros Influirán en los grandes tholos de Micenas.

ESCULTURA.
La mayoría de las esculturas minoicas existentes son estatuas y estatuillas de varios materiales y sellos de piedras semipreciosas con motivos tallados. En escultura se produjeron estatuillas de la diosa domadora de serpientes, hombres desnudos, damas de falda acampanada, y algunas tallas de marfil, como el Acróbata de Cnosos. Domina el idealismo, aunque con rasgos naturalistas, y se siguen las leyes de la simetría y la frontalidad.


Diosa de la serpiente. Cnosos. Col. Museo de Heraklión.

Entre los artículos más importantes de la civilización egea están las estatuillas de bronce asociadas exclusivamente con los enclaves minoicos. Incluyen hombres y mujeres adoradores con los brazos elevados en actitud orante (la postura orante tradicional cretense es el puño derecho sobre la frente, el brazo izquierdo pegado al lado del cuerpo, la cabeza atrás), así como imágenes de un niño gateando, un toro y su saltador o una cabra recostada. Los artistas minoicos sobresalieron en el tallado de figuras de marfil en las que añadían otros materiales para intensificar sus efectos. Además de las diosas relacionadas con animales, se encontró otra imagen en 1987 en Palaiokastro (Creta) de un dios joven, cuyo cuerpo está esculpido en marfil cubierto de oro y la cabeza está tallada en una pieza única de serpentina azul-grisácea. Los minoicos también destacaron en el tallado de jarrones de piedra, muchos de los cuales estaban realzados con decoración en relieve.

PINTURA.
La pintura minoica desarrolló dos estilos, bien los pintorescos frescos en las paredes de los palacios o bien los elegantes diseños que decoran la cerámica minoica. La pintura es la más naturalista de las artes minoicas, aunque la perspectiva es torcida.

Los delfines. Fresco minoico en Cnosos.



Tauromaquia o Danza del toroFresco de Cnosos. Col. Museo de Heraklión.

Sacerdotisas oferentesFresco de Cnosos. Col. Museo de Heraklión.

Los palacios y casas de Creta estaban habitualmente decorados con resplandecientes pinturas en las paredes. En sus pequeños palacios las pinturas al fresco, combinadas con bajorrelieves de estuco, reflejan los temas de la vida diaria. En ellos los pintores muestran su amor a la naturaleza Chojas, espigasC y un sentido del movimiento del que carecía la pintura egipcia. La influencia de Egipto es perceptible en algunas manifestaciones, por ejemplo en la belleza de los perfiles de las pinturas, pero los artistas cretenses rompieron las ataduras foráneas para inspirarse en las bellezas de su propio paisaje de modo que los minoicos hicieron una importante contribución al arte de la pintura paisajística. Sólo en el Egeo se pintaron paisajes sin figuras humanas. Los artistas minoicos reflejaron el terreno con contornos ondulados y bandas de colores turbulentos para enfatizar la vitalidad de la existencia. Las escenas estaban animadas con animales, tales como burros y pájaros, en movimientos enérgicos entre follaje oscilante. Los minoicos tenían una facilidad destacable entre los pueblos antiguos para captar el movimiento. Las figuras eran representadas en instantáneos momentos de acción y en gran variedad de poses. Las figuras minoicas normalmente son elegantes, esbeltas y estilizadas, lo que intensifica su aspecto de movilidad. Es esencial en escenas rituales, tales como el fresco del salto al toro, la representación de figuras humanas. Abundan las composiciones laterales (no frontales). Se pintan con contornos fuertes para remarcar la expresividad. Los colores son planos y vivos. Ocasionalmente, los frescos eran reproducidos mediante un método especial de pintura conocido como el estilo miniaturista, por medio del cual se representaba multitud de gente en una pequeña zona con tan sólo unas ligeras líneas.
En excavaciones recientes en Thera, en las islas Cícladas, se han descubierto frescos bien preservados procedentes de prósperas casas privadas que están relacionados con el arte de Creta, aunque las escenas de la naturaleza están pintadas de forma más abstracta. Muchos de los frescos de Thera representan a niños, que son retratados con diferentes edades y con sus cabezas afeitadas, excepto unos rizos. En una pintura particularmente importante, de un emplazamiento conocido como la Casa Occidental, se presenta una escena narrativa en un escenario elaborado, que es el paisaje más extenso conocido anterior al periodo helénico; en ellas se describe todo el mundo egeo, con una flota de barcos lujosamente decorados navegando de ciudad en ciudad. A pesar de la distinguida calidad de esta pintura, el artista evidentemente carecía de cualquier noción de la perspectiva.
Excavaciones recientes en Tell-el-Daba, en la parte occidental del delta en Egipto, han descubierto fragmentos de frescos que incluyen escenas del salto al toro pintadas por los minoicos. A la luz de estos descubrimientos, está claro que debería revisarse la relación entre Egipto y la cultura minoica. Al parecer los pintaron artesanos al servicio de una princesa minoica que se habría casado con un faraón.

ARTES DECORATIVAS.
En las artes menores se observa la extraordinaria calidad de la glíptica (con infinidad de sellos), de la metalurgia (las hachas de bronce) y la cerámica (con motivos animales).


Cerámica minoica con motivos geométricos de animales (un pulpo).

Con la construcción de los grandes palacios de Creta se desarrolló la cerámica como un arte de lujo. Usando la misma técnica de cocción en tres partes que más tarde utilizaron los ceramistas áticos, los artistas de Creta crearon jarrones espléndidos con numerosas formas así como una variedad aparentemente infinita de animados adornos. Muy admirada en el mundo antiguo, la cerámica minoica fue copiada en todo el Egeo e incluso exportada a Egipto y al Próximo Oriente. En los últimos periodos, los adornos incluían temas naturalistas, tales como formas florales y el muy conocido estilo marítimo, con pulpos, delfines, peces, crustáceos y algas pintados en ricos diseños globales. Las grandes tinajas o pithoi para almacenar alimentos son uno de los tipos más copiados en Grecia.

El arte del trabajo del metal también se desarrolló en la Creta minoica bajo el mecenazgo real. Los pocos objetos que han llegado hasta nuestros días, como el oro granulado, “el pendentil de las abejas”, demuestran la existencia de expertos en el trabajo de metales preciosos desde Malia hasta Minos.


FUENTES.
Internet.

Conferencias.

Thera o la fuerza de la naturaleza indómita. Conferencia de Carmen Sánchez (3 de febrero de 2015), Fundación Juan March. Ciclo Las ciudades en la antigüedad mediterránea (II). 60 minutos. La isla de Thera, en el borde del volcán Santorini, alberga la ciudad enterrada de Akrotiri.

Documentales.
Arte minoico. Varios documentales. [https://www.youtube.com/playlist]
Los secretos de la isla de Minos. 27 minutos
La civilización minoica. Conferencia de la profesora Eva Tobalina sobre la civilización cicládica y la minoica. 73 minutos. [https://www.youtube]

Libros.
Castleden, Rodney. Minoans: Life in Bronze Age Crete. Routledge. Nueva York. 1990. 210 pp.
Dickinson, Oliver. The Aegean Bronze Age. Cambridge University Press. Cambridge. 1994. 366 pp.
Higgins, Reynold. Minoan and Mycenaean Art. Oxford University Press. Nueva York. 1981. 216 pp.
Hood, Sinclair. The Minoans. Praeger. Nueva York. 1971. 239 pp.
Hood, Sinclair. The Arts in Prehistoric Greece. Yale University Press. New Haven. 1994. 311 pp.
Hornblower, Simon; Spawforth, Antony (eds.). The Oxford Classical Dictionary. Oxford University Press. Nueva York. 2003 (3ª ed. rev.). 1.700 pp.
Pedley, John Griffiths. Greek Art and Archaeology. Harry N. Abrams. Nueva York. 1998 (2 ed.). 384 pp.

miércoles, 22 de abril de 2015

HA 4 UD 05. Arte Islámico: un breve resumen.

HA 4 UD 05. ARTE ISLÁMICO: UN BREVE RESUMEN.
*Este resumen está adaptado a un nivel elevado de la UD de la civilización islámica de 2º de ESO o como introducción o repaso rápido de la UD de Historia de Arte en Bachillerato.

El arte islámico está determinado por las prescripciones coránicas, la cultura árabe y las influencias de los países conquistados por el Islam.
La prohibición de representar seres vivos en lo relacionado con la religión excluyó de los edificios religiosos las representaciones figurativas y la pintura y la escultura quedaron relegadas al campo de las artes aplicadas.
Las formas ornamentales preferidas fueron los desarrollos lineales o geométricos (lo que se avenía con la psicología árabe), lo que explica el empleo decorativo de inscripciones (facilitado por la elegancia de la escritura arábiga, cúfica o cuadrada y, desde el siglo XII, la cursiva o nesjí), las combinaciones de polígonos y los temas vegetales: la "media palmeta" (de origen iranio) y los atauriques.
La arquitectura se desarrolla horizontalmente. Su único elemento vertical, el alminar de las mezquitas, obedece a la necesidad de convocar a los fieles a los rezos prescritos. Los exteriores muestran desnudez, con pocos huecos, y si en las fachadas hay exornaciones importantes, se las delimita claramente. Las excepciones a esta regla (como los delicados relieves en los muros de la fortaleza de Msatta, en la Siria del siglo VIII), son consecuencia de influencias pre-islámicas (helenísticas). La mezquita ofrece parquedad de adornos, en su gran patio porticado con fuente central, y en la gran sala de oración (haram), con sus arcos de sostén (esquifados, de herradura o polilobulados), con los únicos elementos decorados con riqueza, el almimbar (púlpito) y el mihrab. Este es el esquema (de origen sirio) de las más bellas mezquitas de Siria, Palestina. Egipto, Magreb y España. En Anatolia los turcos selyuqíes difundieron otro tipo, de planta reducida, con rica fachada, a veces entre dos esbeltos alminares. Caso único de influencia bizantina es la mezquita de Omar, en Jerusalén (s. VII), de planta poligonal, con gran cúpula y mosaicos no figurativos. Desde el siglo XV aparecen en Irán grandes mezquitas cupuladas, con interiores revestidos de bellos azulejos.








Mezquita de Córdoba.

Entre los alminares es excepcional el al-Malwiyya, de la ruinosa mezquita de Samarra (Irak, h. 850), torre cónica con rampa exterior en espiral. La forma más difundida por el Magreb y España deriva de la mezquita de Damasco, antigua basílica bizantina reformada en el siglo VII, con alta torre de planta cuadrada con azotea y torrecilla. Se halla también en Egipto, en la mezquita tunecina de Sidi Uqba, en el alminar reformado de la mezquita de Córdoba y en los almohades de Marráquex, Rabat. Mansura (cerca de Tremecén), Argel, la Giralda de Sevilla. Los alminares turcos selyuqíes y otomanos son muy altos, cilíndricos y esbeltos y siguen este modelo los de la India (siglo XI), mientras que los del Gran Mogol (desde siglo XVI) son más robustos, adaptando la arquitectura india.
Otros edificios religiosos son los ribat, fortaleza-convento del Magreb (siglos X-XI), y la madrasa, escuela coránica, que surgió en Irán (siglo XI), desarrollada alrededor de un gran patio cuadrangular, con la forma sasánida del iwan en el centro de cada lado. La madrasa más ostentosa es la de la madre del sah en Isfahan (h. 1700).
 El mausoleo es un edificio importante, que entre los selyuqíes es una alta torre cónica de ladrillos (türbe). En Irán muchos mausoleos son de planta poligonal con cúpula puntiaguda (como los antiguos palacetes sasánidas) y esta variante pasó a Egipto (siglo XII), con los ayyubíes y los mamelucos, que edificaron en El Cairo el conjunto de las "tumbas de los califas". La dinastía tártara timurí desarrolló (desde finales del siglo XIV) una variante de mausoleo con gran riqueza de mocárabes estalactíticos y relucientes azulejos en sus zaguanes y cúpulas. Un conjunto importante es el de Samarcanda, con el Gur-i Mir, sepulcro de Timur. En el imperio del Gran Mogol los mausoleos son bellísimos pabellones rodeados de grandes jardines (como el Taj Mahal en Agra, siglo XVII).


Alhambra de Granada.

Patio de los Leones de la Alhambra.

El palacio adoptó la forma de alcázar, por lo general estaba apartado de la ciudad: en Siria el de Msatta, en Irak el de Qasr al-Hayr, en Argelia el de los hammadíes, en España la alcazaba de Málaga y la Aljafería de Zaragoza. Pero en Oriente se prefirió la forma del palacio sasánida (Ujaydir y Balkuwara en Irak), que se imitó en el cordobés de Madina al-Zahra y en el conjunto granadino de la Alhambra y el Generalife (siglos XIV-XV), cuyo estilo decorativo influyó en el Alcázar de Sevilla (construido para Pedro I de Castilla).
En las fortificaciones destacan las tres monumentales puertas de las murallas de El Cairo (siglo XI) y la ciudadela de Alepo (siglo XII), de influencia bizantina; en España las puertas de Toledo y en Marruecos las de Rabat y Fez.
Destacan los grandes edificios para alojamiento de viajeros y mercancías: en Egipto (okel), en Turquía (caraban saray) y en el Magreb (fondak). En Granada destaca el Patio del Carbón (siglo XIV). Subsisten muchos de los antiguos complejos mercantiles, con callejuelas (a veces cubiertas), que se cruzan, como el vasestan turco de Brusa (siglo XIV).
Todas las variantes de las artes aplicadas tienen gran importancia. Las figuraciones pintadas son poco frecuentes, en los restos de la residencia de Qusayr Amra (siglo VIII) y en los techos del Salón de Reyes de la Alhambra (siglo XIV), pero abundan escenas con figuras en las labras en marfil (botes, cofrecillos, olifantes), hechas en el Egipto fatimí, la Córdoba omeya y Cuenca, o en las cajitas de Sicilia (siglo XII). Destacan las tallas decorativas en madera, los artesonados españoles, egipcios y sicilianos (bajo los normandos). Asimismo, los obrajes tejidos en seda, como el tiraz egipcio o cordobés, los recamados sicilianos, las telas de Almería, Granada, Marruecos, y las persas de los siglos XVI-XVIII, los brocados y terciopelos turcos.
Las labores metálicas, con la técnica de la ataujía o adamasquinado, en Irán (siglos XIII-XV) y Turquía, con armas, acetres y candelabros, y adornos esmaltados. Las alfombras anudadas en Anatolia y Persia, en lana (o lana y seda), de influencia selyuqí, y también en el Egipto mameluco y en España (Alcaraz, Cuenca y la Alpujarra). El vidrio en Siria, Irán y España (Granada), la talla del cristal de roca en el Egipto fatimí (siglos X-XII), los guadamecíes de Córdoba y Marruecos. La técnica de encuadernación de libros. La miniatura ilustrada en Oriente (siglo XIII), con su apogeo en el Irán del siglo XVI, con el pintor Behzad (que trabajó en Herat y Tabriz), imitado en la India. El arte aplicado por excelencia fue la cerámica, con grandes hallazgos técnicos en Oriente (barniz blanco, estannífero, lustre dorado, siglos VII-IX), con gran variedad de brillantes estilos (sobre todo en Irán), mientras que en Occidente destacó la cerámica de Málaga (imitada en Manises).